Medios hábiles para una combustión espontánea

Lorena González, 2012

La noticia apareció en un periódico sensacionalista,
decía simplemente que se había producido un incendio.
Después de llegar los bomberos, la policía, la prensa,
rescatar al hombre, apagar el fuego,
le hicieron la pregunta obvia: ¿Cómo se inició el incendio?
“No sé…Estaba en llamas cuando me acosté”
Charly García

Los pasos en la obra de un artista se constituyen a partir de un núcleo fundamental de relación dentro-fuera, donde el accidente y la fuente errática de todos los protocolos establecen con el transcurrir del tiempo invalorables cruces y hallazgos. Aridez nutritiva donde el vacío y los caminos traspapelados consolidan nuevos estatutos en el paradigma de la evolución creativa. Todo proceso creador padece el desgarramiento profundo de ese riesgo, una suerte de salto al vacío, un delirio pasmado que incendiará sus amarras en el espacio expositivo para encontrase o no con las revelaciones y abismos de su propia atadura liberada.

Camilo Barboza es un joven artista que conozco desde hace un buen tiempo. Con dedicación he seguido varias de sus propuestas y proyectos. Le he visto descompensarse y surgir en un mundo de confusiones extremas. Ha sido asertivo, impulsivo, evasivo, dedicado, descollante e integral. Desde hace unos cinco años pasó del engranaje de extrañas figuras amalgamadas al desplazamiento por una liviandad vital de incisiones y cortes, de heridas sobre la materia que empezaron a conformar las verdaderas cicatrices y protuberancias que con la saturación buscó en obras anteriores.

Con paciencia obsesiva e hilarante insistencia aquellas dimensiones fueron perdiendo peso, se descosieron, se desplomaron. Con resignación y casi con piedad, las incisiones despertaron en medio de las ruinas figuradas y surgieron los cortes, los vacíos especulares, los pliegues, las manchas ocultas, las sombras. Los primeros gestos de este laberinto inicial los vi una noche en un pequeño restaurant marabino donde realizó una intervención in situ con la curaduría de Susana Quintero. Meses después, ganó para su sorpresa el 1er premio del XI Salón Jóvenes con FIA del año 2011. A este reconocimiento le siguió la búsqueda, nuevas señales, inéditos aspavientos, suspensiones, declives y encierro.

Aunque vivimos en ciudades lejanas hemos estados atentos el uno con el otro. Hace poco tiempo me llegó la noticia de su nueva exposición en Al borde y el interés de que redactara un texto para esta muestra. En el proceso de intercambio las fisuras me sorprendieron; como si la ruina no fuera suficiente en esta vuelta de página los retazos han comenzado a incendiarse. Abrasados por una azarosa reconsideración constante los restos se han engranado como las pequeñas secuelas de un paisaje abatido y solitario, antropología visual donde conviven todas las técnicas y formatos, donde el universo es papel, pintura, piel, tachadura, quiebre, mancha, collage, video, residuos, cerámica, dibujo, fragmento, cartón, madera, rasgadura, silencio. Como si el arte también hubiera hecho explosión, como si lo que nos quedara fuera atrapar circunstancias efímeras sobre un campo minado.

Cuando conversamos sobre el trabajo no pude evadir la pregunta ¿cómo pasó todo esto? En mi mente corrían miles de asociaciones integradas y despavoridas. Pensé en los delirantes fragmentos de Claudio Perna, en los sedimentos amorfos de Carlos Contramaestre, en los sobrevivientes de Boltanski y los cuerpos transitorios de Diego Barboza; desde otros ángulos me asaltó el incendio borgiano de Las Ruinas Circulares, los ecos silentes de Andrei Tarkovsky y el sueño en llamas de Charly García. Se lo dije. Más o menos, me respondió. Fue como soltarlo todo en el suelo del taller, desprenderme, acabarme y volver a empezar. Ahora que lo dices tiene mucho que ver con el fuego, con el performance, con los espejos. Es la nada.

Algo muy lejano y extraño subsiste en estos fragmentos, un tono desconcertado que comienza a recomponerse desde la peregrinación afónica de ritos arrinconados. Camilo se ha despertado luego del incendio; su reflejo es en cierto modo el nuestro, organismos temerosos que practican la resistencia en una ciudad, en un país, en un entorno que desde hace unos cuantos años se sabe de memoria el espinoso camino de la combustión espontánea.

Medios hábiles para una combustión espontánea
Al Borde (Maracaibo)
2012

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